Nosotros y el compresor odontológico

Resultado de imagen para compresores imagenes libres

Desde niños siempre hemos temido padecer de alguna afección en nuestra boca, pero este temor no sólo es por el dolor que se siente cuando tenemos algún diente “picado” por una caries, sino por el terror que sentimos al escuchar el taladro con su sonido característico justo mientras estamos en la sala de espera del consultorio odontológico. Bueno ese sonido que escuchamos y que nos causa tanto pavor, es producto del trabajo de compresión de aire que realiza un compresor odontológico. Nosotros no logramos ver ni escuchar a ese compresor porque son máquinas especializadas en producir aire totalmente puro de una manera silenciosa.

A ver, pero primero tratemos de entender el proceso por el cual este compresor realiza su trabajo de una manera tan eficiente. Primero tenemos que decir que el compresor odontológico o compresor sin aceite funciona como cualquier otro compresor de aire industrial, con la gran e importante diferencia que, en el proceso de la compresión de aire, el compresor odontológico no permite el paso de aceite hasta la cámara de compresión haciendo que el aire saliente este limpio completamente y apto para los humanos. Este compresor odontológico tiene la tarea de estar conectado a la silla odontológica haciendo que está se mueva y recline, hace también que funcione el desagüe, el escupidero, y todas las herramientas que se utilizan en un consultorio odontológico.

Hay muchísimos modelos de compresores odontologicos, los hay de diferente capacidad en el tanque de almacenamiento de aire, desde los 20 litros, que son los más pequeños que existen a la venta y son sumamente livianos y fáciles de manipular en el momento que lo necesitemos, hasta los de más de 200 litros que son los de mayor tamaño en el tanque de almacenamiento, los cuales, en su gran mayoría, son usados en la industria química, alimenticia, médica, entre otras. También los compresores odontológicos tienen diferentes medidas de potencia que viene medida en caballos de fuerza, y si no se necesita tanta potencia pues con un compresor odontológico pequeño tenemos.

Es fascinante ver cómo trabajan estos compresores, tienen una gran precisión y no desperdician ni tiempo, ni energía, ni dinero, además de todo lo que son capaces de hacer lo hacen con un máximo de silencio que prácticamente no te das por enterado que están allí haciendo tu vida más fácil y placentera, bueno esto en el caso que no tengas que usar un compresor odontológico para taladrar una muela, porque yo creo que allí si no sería tan placentera tu vida.

La próxima vez que entremos a un consultorio odontológico recordemos todo el proceso que realiza el compresor, y mientras vamos imaginando el movimiento de sus componentes internos, vamos perdiendo el miedo a esta maravillosa máquina que fue inventada en el siglo 18 y de que aún en nuestros días permite realizar una lista gigantescas de tareas, y creo que al final de todo ese relato imaginario que pasa por tu cabeza, ya se te habrá ido el miedo al compresor odontológico.

Deja un comentario